HOMENAJE A LOS JUECES DEL «NUNCA MÁS»

23 DE MARZO DE 2018
HOMENAJE DEL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA DE LA NACIÓN A LOS JUECES DEL «NUNCA MÁS»

El Consejo de la Magistratura de la Nación logró reunir este mediodía a los jueces que conformaron el Tribunal de la Cámara Federal que juzgó a los responsables militares de la dictadura que entre 1976 y 1984 cometieron los más aberrantes crímenes de lesa humanidad que sufrió la Argentina en los últimos tiempos. Los homenajeados y Miguel Piedecasas, presidente del Consejo, destacaron la importancia de la sentencia ejemplar para interrumpir la serie de golpes militares y como símbolo del prestigio que la Justicia hoy debe recuperar.
El acto se llevó a cabo hoy a las 11 en la sede del Consejo de la Magistratura, cuyo presidente, Miguel Piedecasas, estuvo a cargo de la apertura del homenaje a los que llamó «héroes jurídicos», de los cuales asistieron León Carlos Arslanián, Ricardo Gil Lavedra, Jorge Valerga Aráoz y Guillermo Ledesma, y estuvieron presentes en la memoria de todos, los otros dos exjueces de Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, Jorge Torlasco y Andrés D´Alessio, y el exfiscal Julio César Strassera, de quienes asistieron los hijos.
Piedecasas remarcó que «el juicio a la Junta Militar debe ser un símbolo del prestigio que la justicia argentina hoy tiene que recuperar» e hizo hincapié en la relevancia del homenaje «en este momento donde la sociedad interpela a la justicia para su transformación, recuperando los valores éticos, hoy es una oportunidad de reivindicación de un hecho histórico que fue aquella sentencia de estos héroes jurídicos que brindó verdad a la sociedad argentina».
Agradeció en nombre de todos a «estos héroes jurídicos que tenían entre 36 y 52 años cuando se había compuesto esta Cámara Federal que emprendió un desafío histórico en un contexto sociopolítico que no era el más favorable y hoy es la base de la justicia democrática argentina».
El presidente del Consejo también destacó la presencia de Raúl Alfonsín, nieto del expresidente que decidió juzgar a la Junta Militar y quien «sostuvo su compromiso con este juicio histórico y con la necesidad de verdad y justicia de la sociedad, y respeto por la dignidad del hombre».
Por último, opinó que el homenaje también «es una reivindicación del Poder Judicial. Es para nosotros la defensa del prestigio que debemos recuperar». En este sentido, consideró que «antes, en esa época, había un simulacro de justicia, con desapariciones con habeas corpus, con detenciones ilegales, allanamientos en las sedes de los derechos humanos, personas que fueron privadas de la vida sin poder tener un juicio, atentados contra la propiedad, contra la libertad e identidad sexual, violación de todo tipo, etc. Hoy no queremos más ese tipo de justicia y tenemos que tener bien presentes los horrores que pueden tener lugar cuando la democracia y el estado de derecho son pasados por alto», finalizó.
Luego, cada uno de los exjueces habló sobre el histórico juicio. León Arslanián primero recordó cómo fue su fatídica mañana del mañana del 24 de marzo de 1976, cuando sonó el teléfono bien temprano y escuchó «Se llevaron a Carmencita». Era una amiga y anticipó el horror que ocurriría de allí en más con miles de víctimas del proceso. «Ese fue el primer contacto brutal con esa terrible noche que fue la dictadura militar», dijo Arslanián.
El exmagistrado también contó cuando años más tarde fue convocado por Gil Lavedra y D´Alessio porque «Alfonsín les había pedido que vieran la forma de juzgar a la cúpula militar y allí asumimos una empresa azarosa en aquel momento que era la de ser gestores de recomponer las bases de la justicia y la democracia», contó. «Se hizo un juicio ejemplar por el respeto por la ley, la Constitución, el Código y toda la ingeniería jurídica que se diseñó para estos fines», aseguró.
Finalmente, hizo extensivo el homenaje a todas distinguidas personalidades de la historia argentina que colaboraron, se esforzaron y tuvieron la valentía para ayudarnos con cientos de informes y testimonios. No sabemos si hubiese sido igual sin ellos, al igual que pasa con Strassera y con nuestros compañeros que ya no están».
A su turno, Guillermo Ledesma dijo que «el juicio fue un punto de partida para una refundación de la justicia, igual que el doctor Alfonsín, sin cuya decisión política, su valentía, no hubiera sido posible, y así también reconocer a Ernesto Sábato, que presidía la Conadep y que puso base fundamental para el conocimiento de los hechos».
«En ese momento, en la constitución real de los argentinos los golpes de estado estaban reconocidos. Cada tanto los árbitros del país eran los militares que resolvían interrumpir la continuidad institucional. El juicio puso punto final a esta posibilidad, se juzgaron a varios presidentes y cúpulas militares, se recuperó la democracia y no hubo más golpes de estado», sentenció Ledesma.
Ricardo Gil Lavedra se sintió conmovido por el homenaje previo al Día de la Memoria y dijo que «es significativo porque entiendo que esto tiene que ver con destacar la labor del poder judicial. El destino nos puso en ese momento y en ese lugar de acuerdo a las posibilidades que nos daba el contexto. Es difícil trasladarse con la mirada a lo que pasaba en ese momento, con delitos salvajes y clandestinos, no era sencillo porque aparecían elementos jurídicos, materiales y políticos que lo hacían difícil, como la ley de Amnistía que el Congreso derogó. Era una barrera que parecía insalvable. Hoy parece más fácil gracias a que se introdujeron el país categorías que no existían», destacó Ledesma, y agregó: «Además, la sentencia terminó con que mucha gente creyera que todo lo que hicieron los militares era un invento».
En lo personal, el exjuez remarcó «la integración entre nosotros, que estábamos animados por una convicción muy fuerte. La tarea, y un poco también la inconsciencia -bromeó-, fue extraordinaria y pasamos horas y horas de debate buscando siempre el consenso. Todavía no sé cómo tantas circunstancias se pudieron reunir para que esto llegue a buen fruto». «Si la democracia nació con la justicia -dijo finalmente-, tenemos que pensar de qué manera ahora podemos tener una justicia cercana, independiente y al servicio del pueblo».
El último orador fue Jorge Valerga Aráoz, quien aseguró que para ellos, «gran parte del éxito que tuvo el juicio se debe a los testigos y víctimas, que con toda valentía se presentaron primero a la Conadep y luego ante la fiscalía, y que permitieron reconstruir lo que ocurrió durante la más sangrienta dictadura militar de la argentina».
«Desde diciembre de 1985 -dijo-, cuando se dio sentencia, ya no se discutió más qué es lo que había pasado, ya nadie podía decir por ejemplo que los desaparecidos estaban gozando una vida en el exterior».
También recordó que antes de las audiencias, «hubo un procedimiento anterior en que se trabajó muchísimo en las pruebas, una ingeniería jurídica que se llevó a cabo para poder concretar el juicio, mientras el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas realizaba su propia investigación y juicio interno, que era lo que correspondía», explicó Valerga Aráoz, y contó que al final ese Consejo mandó un informe que decía que prácticamente renunciaban a su tarea porque todos los órdenes que se habían dado eran órdenes militares incuestionables en su contenido y forma, lo que era lo mismo que decir que no debían ser juzgados», opinó. Además, dijo que los militares se basaban en que «como no se podía determinar quiénes fueron los responsables primeros de cada uno de los hechos cometidos, entonces no se podía entonces juzgar a los comandantes por eso».
Durante el acto, estuvieron también presentes Agustín Cinto, Administrador Federal del Poder Judicial de la Nación; Stella Maris Martínez, Defensora General de la Nación; Mariano Borinsky, integrante de la Cámara Federal de Casación Penal; Alberto Dalla Vía, Presidente de la Cámara Nacional Electoral; Luis García, presidente de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional; Eduardo Daniel Gottardi, presidente de la Cámara Civil y Comercial Federal; Marcela Basterra, presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires; Ana María Conde, vicepresidente del Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires y Julio Piumato, Secretario General de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación.

thumbnail (1) thumbnail (2) thumbnail (3) thumbnail (4) thumbnail (5) thumbnail (6) thumbnail

Share This